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viernes, 6 de junio de 2014

Aprendiendo a controlar esfínteres, preguntas básicas





Una mami de una de mis alumnitas (y no es la primera que me hacen esta pregunta) me empezó a preguntar hoy a qué edad podía empezar a quitarle el pañal a su nena de 1 año 2 meses, porque su mamá le empezó a decir que ya no debe usar pañal y que ella enseñó a los 9 meses a usar bacín, además, me comentaba, una amiga suya tiene un bebé de 10 meses que ya dejó el pañal. Como ella hay varias mamitas que me hacen la misma pregunta, que no saben qué hacer, que se sienten presionadas, que creen que es mejor enseñarlos a los 9 meses por la presión que sienten y me preguntan porque se sienten en duda.

Así que como el tema es largo, bien largo, e incluye muchos aspectos que podemos tratar, como consejos para ayudar a los pequeños que ya están en la edad de dejar los pañales, pues vamos a ir por partes y primero resolveremos dos preguntas:

1. ¿A qué edad le debo quitar el pañal a mi pequeño(a) y enseñarle a usar el bacín?
La pregunta correcta en realidad, debe ser, ¿A QUÉ EDAD ESTÁ LISTO(A) MI PEQUEÑO(A) PARA DEJAR LOS PAÑALES Y ENSEÑARLE A USAR EL BACÍN?
Es bueno fijarse en una serie de señales para darte cuenta si tu pequeño está listo para dejar los pañales y aprender a controlar sus esfínteres (más abajo las voy a colocar), pero la edad recomendada para empezar con la “operación adiós pañal” es mínimo, entre los 18 meses y los 2 años. ¿Existen bebés de 10 meses que ya están listos para dejar el pañal y empezar a usar el bacín? Sí, pero NO es la regla, son casos, y si bien cada niño es una personita particular, acá lo importante es centrarnos en él o ella, si te parece que está listo (las señales están descritas más abajo) puedes probar pero siempre SIN presiones. Puede que tu niño tenga curiosidad de sentarse en el inodoro si te ve o si hay hermanitos mayores en casa y se fija cuando ellos van al baño, o si los ve cuando se cambian de ropa.  Hay niños incluso que no están listos hasta los 3 años, tú tienes que observar a tu niño y ayudarlo cuando sea el momento sin presiones.

2. Los abuelos (o a veces bisabuelos o tíos abuelos) de mi pequeño me presionan que ya está muy grande para usar pañal, que ellos a sus hijos les quitaron el pañal y los enseñaron a controlar esfínteres a los 9 meses. ¿Cómo manejo estas presiones?
Muchas veces a la familia directa es muy difícil decirles que no se metan de la misma manera que lo haríamos con extraños, motivo por el cual, continúan presionando. Esta presión puede ser negativa para el (la) niño(a). Conversando con algunas mamás, me sugirieron algo que me parece interesante. Nuestros padres y nuestros tíos o nuestros abuelos, usaron pañales de tela con sus hijos. Los pañales actuales, desechables, comerciales de tantas marcas, son absorbentes,  tu bebé no siente (mucha) incomodidad si está con un pañal sucio, con los pañales de tela los bebés sienten mucho más y les molesta más, por lo cual desde más temprana edad (aunque, según me han contestado varias abuelas a las que pregunté, no a los 9, 10 meses) aprenden a indicar que necesitan cambio y aprenden a “aguantarse” hasta el cambio. Es distinto con un pañal desechable. Puedes explicar la diferencia, esto les hará recordar que de hecho, es diferente un pañal desechable tan común hoy en día, a los pañales de tela que se usaban antes.  
Si sientes presión, porque sabes que tu amiga o tu prima tiene un bebé menor que ya usa bacín, recuera la regla de oro: NO COMPARAR. No sólo cada niño es distinto, si no que cada familia es distinta y sólo tú conoces los tiempos de tu hijo(a). Este cambio tiene que ser cuando el niño esté listo y tú tengas el tiempo de estar pendiente y mucha, MUCHA paciencia para enseñarle.
Mientras seas tú quien le cambie los pañales, no dejes que las opiniones de otros, por cercanos que sean, te hagan ponerle una presión innecesaria a tu bebé.

En adelante vamos a hablar de recomendaciones, de sistemas para enseñar a los niños a usar el inodoro, de opciones que podemos tener en casa, de qué sí y qué no hacer, y qué consecuencias puede tener la presión prematura en tu pequeño en lo que refiere a su control de esfínteres; pero en este momento vamos a terminar con lo básico haciendo una pequeña lista de señales que te pueden (ojo PUEDEN) decir que tu pequeño está listo (teniendo en cuenta que estamos hablando de la edad promedio a partir de 18 meses o 2 años):



viernes, 30 de mayo de 2014

El lenguaje y los niños

Hablemos… de hablar

Me he encontrado con dos extremos muchas veces cuando se trata del lenguaje en los niños pequeños.
Los papis que no les hablan casi nada a los bebés, porque piensan que para qué llenarlos de palabras que aún no van a entender.
Otros que les hablan de absolutamente todo, y que ya incluso los pueden abrumar, y vienen a preguntarme, con sus niños teniendo 1 año, “Miss, ¿por qué no habla?”.

Ningún extremo es precisamente favorable, sin embargo, sí hay maneras de estimular el lenguaje a tu bebé o tu niño pequeño, sin abrumarlo, sin ser necesariamente tu objetivo que hable toda una serie de palabras, si no, que se comunique contigo. Recordemos que el lenguaje y la comunicación son también parte del vínculo afectivo con tu bebé, cuando le hablas, cuando repites los sonidos que hace, cuando le sonríes mientras lo saludas y le preguntas si ha dormido bien, así tenga dos días de nacido o dos años, igual la comunicación es parte del refuerzo del vínculo afectivo con tu bebé, así no te entienda, va a disfrutar de tu voz y de que le digas cosas, y poco a poco irá asimilando y entendiendo esas palabras.

Existen muchas maneras específicas para motivar el lenguaje, pero empezaremos por cuestiones generales que nos pueden ayudar a comunicarnos y ayudar a hablar a los pequeños:

1. La comunicación debe ser de dos vías desde el inicio: No es necesario que tu hijo ya sea un niño o niña
que pueda comunicarse con palabras y decirte lo que le gusta y no le gusta. Desde que nacen tienen que saber que nos comunicamos con ellos más allá de contarles lo que vamos a hacer (no sólo decirles “ahora te voy a cambiar el pañal”). Desde que nace tu bebé, tú haces lo posible por interpretar las señales no verbales que te da, cuando llora o se fastidia, tú tratas de interpretar qué cosas quiere. De eso se trata, de averiguar y tratar de interpretar lo que tu bebé te puede estar comunicando. Si le hablas en este proceso y esperas una “respuesta” de su parte (sea que te mire o que disminuya o incremente su llanto, o que tenga algún tipo de reacción) el mensaje que le estás dando a tu bebé es que crees que sí puede comunicarse contigo y que te interesa entender lo que te quiere “decir”.

2. Usa tu voz auténtica y la primera persona cuando le hables: Hay reacciones inciertas y opuestas en cuanto al “baby talk”, el hablarle en un tono diferente al bebé es algo que muchas veces no podemos evitar, pero hay tonos y hay tonos. No hay nada de malo en variar nuestro tono de voz para hacerlo más dulce hacia el bebé, ni tampoco en hacer “voces” para divertirlo, pero sí hay que tener cuidado en irnos demasiado al extremo del “habla bebé”. Mientras mejor escuche las palabras bien pronunciadas, lentamente, y le hablemos en primera persona (en vez de “mamá ama a bebé” decirle “yo te amo”) es mejor no sólo para su desarrollo si no para su entendimiento del lenguaje. Sin dejar de mencionar que el “baby talk” en muchos adultos a veces se extiende hasta los niños pequeños que ya entienden palabras, y a los niños que no están acostumbrados a esto, que otro adulto les hable en esos tonos les hace sentir una falta de respeto. Lo mejor que podemos hacer es tener presente que tu bebé es una personita que comprende, quizás aún no todas las palabras, pero comprende los tonos que usas con él o ella y eso es lo que imitará cuando comience a expresarse verbalmente (no sólo palabras, desde los balbuceos).

3. Habla de cosas reales y que tengan significado: En otras palabras, en vez de enseñar palabras, úsalas. Es más entretenido que le des una pelota y lo ayudes a empujarla diciéndole “empuja la pelota” o “rebota la pelota” “se fue la pelota roja” mientras juegas con él, que si agarras la pelota en tu mano, se la señalas y le dices “pelota”. Tampoco hay que irnos al otro extremo de narrar absolutamente todo mientras juegan, pero hay momentos, y casi siempre tu pequeño, cuando quiera que tú comentes te va a mirar, esperando alguna reacción de tu parte mientras está explorando el juguete.

4. Lee libros y cuenta cuentos de manera interactiva: ¿Qué quiere decir esto? Que leas para gusto de tu pequeño. Ya en un post anterior te hablé de la repetición. En este caso no es sólo la repetición de la misma historia todas las noches y de dejar elegir a tu pequeño que ya puede elegir, qué quiere que le leas, si no también, quedarse en una misma página el tiempo que tu pequeño quiera verla y hablar de todas las cosas que ves en ella, mirar el libro de cabeza o no terminar la historia, o si tu pequeño no quiere, no mirar siquiera el libro. Deja que tu pequeño(a) te guíe a lo que esté listo para hacer, de esta manera no es obligación, y los niños estarán motivados a desarrollar su gusto por los libros; esto llevará a su gusto por usar el lenguaje.
Si eres más creativo también puedes inventarte historias (eso sí trata de recordarlas porque puede que te pida repetición de estas también) y contarle, de esta manera motivas su lenguaje y mejoras tu vínculo afectivo.

5. Baja la velocidad: Los adultos olvidamos esto muchas veces. Los niños entienden, pero debes hablarles más despacio de lo que sueles hablar, de esta manera asimilan y escuchan mejor las palabras que les decimos. Es como cuando hablamos con alguien que el español no es su lengua nativa, pero lo entiende, si hablas despacio y pronuncias bien, te va a entender y podrá responder. Lo mismo tu pequeño.


6. Relájate y ten paciencia: Muchas veces la preocupación de los padres la sienten los pequeños y esto no les crea un ambiente muy cómodo para tomar grandes pasos en avanzar con su desarrollo. Hablar requiere valor. Relájate, ten paciencia y confía en los horarios internos de tu pequeño para estas cosas. Si tu pequeño no habla aún pero no hay ningún problema físico ni ha habido ningún cambio fuerte que le ocasione angustia, es posible que simplemente se esté tomando su tiempo. Conozco niños de 2 años que decían pocas cosas o casi nada de palabras, pero que no tenían ningún problema físico ni emocional y de pronto sus padres describen que experimentan una “explosión” de lenguaje. En muchas ocasiones, si ya hemos verificado que no hay ningún problema y los pequeños entienden lo que decimos, resulta que simplemente se están tomando su tiempo. Si tienes dudas y crees que tu niño está atrasado en más de un aspecto del lenguaje, entonces consulta a un especialista de confianza. Consulta a su profesora (y ojo, una profesora que conoce y quiere a sus pequeños nunca te va a decir: “tu hijo tiene un problema de lenguaje” o “tu hijo está retrasado en su lenguaje”, aún si resulta que su profesora es especialista de lenguaje, te va a recomendar que lo lleves a que lo revisen, que quizás tenga algún inconveniente que le está demorando el habla, la regla número 1 es, si no eres especialista no alarmar y la segunda es que si lo eres, sabes qué recomendaciones dar sin asustar a quien no maneja los mismos términos que tú)

7. Trata de no poner a prueba ni corregir: Los niños se emocionan cuando empiezan a hablar y puede que usen una misma palabra para referirse a las mismas cosas. Si tú eres consciente que saben las diferencias entre no sé “oveja y perro” pero a ambas les dice perro cuando está contando una historia porque una es la palabra que conoce mejor, trata de no corregirlo, trata de en vez hacerle preguntas para que vea las diferencias y que llame a las cosas por su nombre. Lo mismo si pones continuamente a prueba poniendo al niño en evidencia como preguntando “¿dónde está tu nariz?” o “dile a la abuelita cómo dices tortuga”, puedes ocasionar que tu pequeño se sienta cohibido y no quiera decir las cosas. Si quieres verificar sus conocimientos, usa canciones, usa imágenes, como jugando y cantando que señale las partes de su cuerpo, o que recoja la figura que le estás diciendo el nombre. Es una manera de incrementar su vocabulario, verificar si está entendiendo lo que le tratas de enseñar sin hacerlo sentir que lo estás poniendo a prueba si no que estás jugando o cantando con él o ella.

8. Balbucear es hablar: Cuando los bebés o los niños pequeños parece que te están hablando cualquier cosa, menos palabras, usualmente sí se están comunicando, y para ellos son palabras, así que ignorarlos o hacer balbuceos sin sentido de vuelta no es tan motivador como decir “Me estás contando algo, ¿me estás hablando sobre el gato que acaba de caminar por aquí? O “tienes muchas cosas que contarme hoy”. Hay que saber diferenciar; si tu bebé recién está haciendo sus primeros sonidos, es bueno que lo imites para motivar que los repita, que hagas tus propios sonidos para motivarlo a intentarlos, pero si tu pequeño ya tiene cerca de un año a más, entonces quiere comunicarse contigo y a su manera te está hablando. Si tú escuchas asfajrasdfasjofa lsjfdlasja de tu pequeño que tiene un año y aún no dice más que algunas palabras, en vez de repetirle los sonidos, tú conversa con él o ella. Dile lo que has visto, o simplemente contéstale ¿ah sí? Si no se te ocurre qué más decirle, pero es importante que sepa que quieres comunicarte y que haces esfuerzo por entenderle.

Lo mismo va cuando tu niño te dice cosas que tú piensas que no tienen un sentido en ese momento. Si tu pequeño te dice “eta” por galleta y tú sabes que está lleno o que va a comer su comida, en vez de decirle, “no vas a comer galleta porque ya vas a cenar” o “no puedes querer galleta porque ya comiste”, trata de repetirle la palabra “¿estás pensando en galletas?” espera por algún tipo de respuesta de tu niño y luego dile “¿quieres comer galleta?”(espera igual) si tu niño te da alguna indicación de asentir o que sí eso es lo que quiere pero tú sabes que ya le toca comer puedes decirle: “Ahora toca cenar/almorzar, tu comidita, pero luego que la comas te puedo dar una galleta” o si sabes que no tiene hambre puedes contestarle “¿no quieres comer galleta? ¿Te gusta decir galleta?, sí es una palabra divertida de decir. Sé que es un poco largo, pero estamos hablando de niños que ya están empezando a expresarse y necesitan que hagamos un esfuerzo por comunicarnos con ellos con respeto a lo que dicen y sienten. Esta es la mejor manera de comunicarte en el día a día cuando simplemente están soltando palabritas y están empezando a hablar algo más.



viernes, 25 de abril de 2014

Seis grandes errores que se pueden cometer con el sueño de los niños y cómo solucionarlos


Me encontré este artículo y me pareció demasiado interesante como para agregarlo a otras cosas así que decidí mejor traducirlo, porque he encontrado que muchos de estos errores me los confiesan mamitas sobre sus peques cuando no saben por qué se mueren de sueño durante la mañana o por qué duermen hasta las 11 de la mañana.

Hacer que un niño pequeño se duerma y se quede dormido, es una de las tareas más complicadas de la paternidad. Cuesta adaptarlos a una rutina y tratamos de encontrar algo que funcione pero es complicado aún hasta para hacerlos dormir la siesta muchas veces. Pueden haber muchos pequeños o grandes problemas y a veces batallas con la hora de dormir, pero acá 6 errores grandes y bastante comunes, y la mejor manera de repararlos rápidamente.

1. ERROR: HACER DORMIR A TU PEQUEÑO MUY TARDE
Muchos niños actualmente, duermen menos de lo que sus padres dormían mientras crecían. En la infancia y adolescencia temprana hoy, los niños duermen menos de lo que dormían los niños a mediados de los 70s o inicios de los 80s. Los resultados de horas más tardías de ir a la cama, son más batallas a la hora de dormir, dificultades para hacer siesta y despertadas en el medio de la noche.
Puede ser que no tengas a tu bebé o tu niño pequeño en un horario de sueño regular o quizás mamá o papá no tienen mucho tiempo para pasar con su bebé o su niño pequeño y por eso lo dejan despierto hasta más tarde para poder jugar con él/ella. Dejar dormir muy tarde a los niños siendo bebés o preescolares crea un exceso de fatiga. Cuando se cansan de más, les cuesta más quedarse dormidos y mantenerse dormidos (a esto que se resisten a ponerse el pijama, lloran, se fastidian), y pueden levantarse más temprano que si los hubiesen acostado a una hora adecuada.

BUEN HÁBITO: ESTABLECE HORARIOS REGULARES PARA LA HORA DE DORMIR (y, si es apropiado, horas de siesta) Y APÉGATE A ESAS HORAS. No esperar a que tu pequeño se esté sobando los ojos, bostezando o fastidiado, ahí posiblemente ya sea tarde. Llévalo a su cama a dormir, antes. Aún 15 a 20 minutos de sueño extra pueden hacer una diferencia.
Aun cuando cada niño es diferente, en general los bebés y niños en edad preescolar necesitan alrededor de 12 horas de sueño durante la noche. La idea es que calcules según la hora en la que tienen que despertar, para llevarlos a dormir a una hora adecuada.



2. ERROR: CONFIAR SÓLO EN EL MOVIMIENTO
¿Qué padres no han respirado un suspiro de alivio viendo a su bebé quedarse dormido en un columpio de bebé o en el asiento del carro? Usualmente estos maravillosos momentos ocurren cuando menos los esperas, y posiblemente más necesites un descanso.
Pero algunos padres caen en la trampa de usar movimiento para lograr que sus pequeños tomen siesta o se queden dormidos de noche. Si el pequeño siempre duerme en movimiento, en coches o carros, es posible que no esté obteniendo ese sueño profundo y más restaurador debido a la estimulación del movimiento. Es muy posible que esté durmiendo de la manera como duerme un adulto en un avión. Puede que descanse, pero no es sueño reparador.

BUEN HÁBITO: USA EL MOVIMIENTO PARA CALMAR Y NO PARA HACER DORMIR. Está bien que uses el movimiento del coche o el columpio musical, si tu bebé está de mal humor, para calmarlo. Pero una vez que se ha dormido, estaciona el cochecito o para el movimiento del columpio. El niño tiene mejor calidad de sueño de esta forma. Si se queda dormido mientras estás en un trecho extenso con el auto pues simplemente disfruta del momento y déjalo dormir, pero para la casa sí tener estos cuidados.


3. ERROR: SOBRE ESTIMULACIÓN EN LA TIERRA DE LOS SUEÑOS
Quitemos los módulos de la cuna para la hora de dormir (por favor). No hay nada de malo con que el bebé tenga un móvil para observar y distraerse, es un excelente estímulo visual. Precisamente por esto no ayuda a dormir. Con los juguetitos que rotan y a veces tienen luces y/o musiquita, hay muchos bebés que no se duermen, porque hay tanto movimiento y colores vivos y distracción que pueden mantenerlos despiertos en vez de enseñarles que es de noche y hora de dormir.
En cuanto a niños más grandecitos, también pueden sufrir de un exceso de estimulación a la hora de dormir. Si tienen muchos juguetes en la cama u otras distracciones, puede que no estén descansando como necesitan.

BUEN HÁBITO: MANTENER EL CUARTO LO MÁS A OSCURAS QUE SEA POSIBLE Y BAJAR LAS REVOLUCIONES A LAS ACTIVIDADES A LA HORA DE LA SIESTA Y DE DORMIR EN LA NOCHE.
Para maximizar el sueño de tu pequeño, pon a tu bebé o tu niño menor de 3 años (que son muy chicos aún para haber desarrollado temores nocturnos) a dormir en cuartos en casi completa oscuridad. Para que los bebés duerman bien, en una escala del 1 al 10, en que 10 viene siendo el cuarto totalmente oscuro, el cuarto debe ser aproximadamente un 8 o 9. Los niños alago más grandes pueden dormir con una luz de noche suave para calmar cualquier temor pero nada de “entretenimiento” (juguetes de actividad, aparatos electrónicos) para la hora de ir a la cama. En niños más grandes piensa bien para que no tengan entretenimiento extra a la hora de ir a la cama. Piensa MUY bien antes de ponerles una computadora o TV en su dormitorio. Aún los niños que se duermen con una película favorita pueden estar perdiendo alrededor de media hora, de precioso sueño. Y es mucho más sencillo mantener los aparatos electrónicos, fuera del cuarto que hablar y tratar de moderar y negociar la hora en que lo dejan cada noche.

4. ERROR: PASAR DE/DEJAR DE LADO LA RUTINA DE DORMIR
Con un bebé quizás hayan casos en que se asume que una rutina consistente de baño, libro y una canción de cuna o arrulla no es aún necesaria. Pero tener una serie de actividades agradables y relajantes que lleven a la hora de apagar las luces es muy importante. Prepara a tu niño para dormir porque empiezas a formarle una rutina.
Los padres de niños grandes que solían tener una rutina, puede ser que la dejen de lado porque erróneamente piensen que su niño ya está muy grande para esas cosas o porque a la hora de dormir del pequeño, mamá o papá están muy cansados y creen que se pueden dormir solos sin necesidad de una rutina. Pero aún los adultos se benefician de tener algún tipo de rutina para relajarse cada noche. No podemos esperar que los niños pasen de un día lleno de actividad y un rato de juegos súper activos a apagar las luces. Investigaciones han indicado que los niños en edad escolar que no tienen una rutina, claramente no obtienen el sueñeo que necesitan.

BUEN HÁBITO: UN RITUAL PARA IR A LA CAMA QUE RECONFORTE
Sin importar la edad de tu hijo, la clave es tener una serie de pasos predecibles o indicativos de la hora de dormir, que le ayuden a calmarse y relajarse de la actividad del día. Para un bebé, ello puede significar un simple cambio a pijamas y acurrucarse con mamá o papá; con niños más grandecitos, la rutina puede necesitar, un baño, leer un libro, cantar canciones o decir unas oraciones. Tú puedes crear tu propio ritual, la idea es tener una serie de actividades consistentes que ocurran en un mismo espacio, en el mismo orden, a aproximadamente la misma hora cada noche.


5. ERRROR: INCONSISTENCIA
Un par de veces a la semana, cuando está realmente “quejoso” cuando está muy fastidiado, tú te echas con tu pequeño en edad preescolar en su cama hasta que se queda dormido. O quizás pones a tu niño algo más grande a dormir en su cuarto pero lo dejas subirse a tu cama contigo a mitad de la noche.
El problema es no el método de sueño sino la práctica inconsistente de éste. A muchos padres no les afecta tener a su hijo en la cama con ellos, la práctica del colecho está visto que tiene muchísimos beneficios para los niños, pero tiene que ser algo que se ha decidido hacer no algo que ocurre, pues muy seguido los padres terminan con una “cama familiar” con la que no habían planeado.
Los padres llevan o dejan al pequeño subirse a su cama pero no quieren que se quede en la cama con ellos, sólo que no quieren devolverlo a su propia cama porque quieren que duerma tranquilo, o se sienten culpables de que no pasan suficiente tiempo con sus hijos. Las primeras veces el niño se levanta durante la noche, alguno de los padres lo volverán a poner en su propia cama, y alrededor de las 3 de la mañana, dejarán otra vez que el pequeño regrese a la cama con ellos, y este escenario crea un refuerzo intermitente, porque el niño aprende que espere y aguante e insista por más tiempo, y eventualmente conseguirá lo que quiere.

BUEN HÁBITO: ESTABLECE GUÍAS Y REGLAS DE DÓNDE DORMIR
Hablando sólo de niños ya algo más grandes y no bebés. Aunque es mejor decidir si deseas una cama familiar o no desde el principio, nunca es demasiado tarde para establecer reglas. Una mamá de 3 años que su pequeño recientemente empezó a despertar a las 11 de la noche, algunas noches a la semana, y se iba a la cama de sus padres. Luego de un par de meses de estas visitas nocturnas, la falta de buen sueño hizo que se decidieran a establecer la regla para que su pequeño se quede en su cuarto. Ya a los 2 años tu pequeño comprende bastante bien, si tú has decidido que él tiene que dormir en su cama en su cuarto y no tener una cama familiar entonces hay que explicarle con mucho amor pero también firmemente que es la hora de dormir y que él o ella tiene que dormir en su cama y mamá y papá en la suya. Por supuesto que hay excepciones, si tu pequeño está enfermo o está asustado por algo que ha sucedido (temblores, situaciones estresantes en la familia, cambios muy bruscos en la dinámica del hogar, etc.), puedes consolarlo y reconfortarlo quedándote con él o ella en su cama o durmiendo en un colchón inflable o una camita extra en su cuarto, haciéndole compañía. Pero apenas pase la enfermedad o el motivo por el cual se ha asustado, regresa a la rutina usual. Si crees que tu pequeño va a protestar mucho puedes hacerlo gradualmente, explicándole que lo vas a acompañar hasta que se duerma, y poco a poco explicando los cambios hasta que regreses a la rutina de cada quien en su cama en su cuarto.

6. ERROR: PASAR DE CUNA A CAMA GRANDE MUY TEMPRANO
¡¡Tu pequeño cumple 2 años!! ¡Qué grande! Y tú quieres celebrar comprándole esa linda camita para niños que viste en oferta. Pero apenas haces el cambio, tu pequeño empieza a levantarse después que se han apagado las luces o empieza a despertarse a horas demasiado tempranas. ¿Por qué? Antes de aproximadamente los 3 años de edad, muchos niños simplemente no están listos para dejar atrás la cuna. No tienen las habilidades cognitivas ni el auto control para mantenerse dentro de los límites “imaginarios” de una cama.

BUEN HÁBITO: ESPERAR A QUE TU NIÑO ESTÉ LISTO PARA UNA CAMA GRANDE
Cuando un niño está cerca de los 3 años de edad, podría ser momento de moverlo a una cama grande. Podría es la palabra clave, si tu pequeño tiene problemas para quedarse en la cama a esa edad siempre puedes darle algo más de tiempo. Puedes probar poniéndole una cama con los barrotes temporales de una cuna, para que se sienta seguro y poco a poco puedas irlos retirando. Así como volver a los pañales luego de varios intentos desastrosos de enseñarles a usar el baño, regresar a la cuna si es algo necesario, no es un fallo. Tu niño eventualmente estará listo y es muy posible que incluso te pida, si ve hermanos, primitos, amiguitos, los niños a partir de los 3 años no siempre quieren ya seguir durmiendo en una cuna.




PD: No me he perdido ni me he "dormido" mamis y papis es sólo que he estado con muchas cosas y no me he podido sentar tranquila a escribir como es debido y no me gusta darles cosas mal hechas, me gusta hacer mi investigación bien y darles todos los ángulos posibles.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La importancia de gatear


Acerca del gateo en los pequeños...



Dos preguntas muy importantes que entran al debate

¿SI MI BEBÉ NO GATEA Y DE FRENTE EMPIEZA A CAMINAR, QUIERE DECIR QUE VA A TENER PROBLEMAS DE APRENDIZAJE O DESARROLLO MÁS ADELANTE?
NO. El gateo es un hito importante, y no todos los bebés lo hacen, es cierto, esto no quiere decir que necesariamente porque no gateó, mi pequeño está condenado a tener problemas de desarrollo y problemas de aprendizaje por el resto de su vida. No. Existe un pequeño porcentaje de niños que sí presentan problemas por no haber gateado, pero no es la regla.  No todos los niños que no gateen van a tener problemas de aprendizaje o desarrollo.
SIN EMBARGO, el gateo es algo muy importante y muy beneficioso, que le va a ayudar a tu bebé con una serie de coordinaciones: cerebrales, motoras, sensoriales, así que, SI GATEAR SÓLO LOS VA A BENEFICIAR, ¿POR QUÉ NO MOTIVARLOS A GATEAR?

¿ES IMPORTANTE QUE MI BEBÉ GATEE? ¿LE DA ALGÚN BENEFICIO?

SÍ. Como ya dijimos es un hito muy importante, algo que trae muchos beneficios a tu bebé. Ahora, no todos los bebés gatean. Usualmente si un bebé pasa bastante tiempo jugando boca abajo, y aprende a disfrutarlo, gatear va a ser una progresión natural de este estado. Una vez que empieza a pasar más tiempo sentado, suele tener mayor interés en seguir su visión “desde las alturas”. Sin embargo, así tu bebé solita no empiece a tomar interés en gatear, es importante que la motivemos a ello. Que la pongamos boca abajo y nos pongamos a su nivel con juguetes vistosos y se los alejemos un poco para que haga el esfuerzo de alcanzarlos, que la motivemos a moverse boca abajo, primero con el arrastre y posteriormente con el gateo.

Algunos beneficios del gateo

  • El gateo utiliza todo el cuerpo de tu bebé. Cuando tu bebé gatea, tiene que usar sus brazos y piernas para levantar su tronco del piso. Mientras trabaja en contra de la gravedad para moverse, está fortaleciendo los músculos de su tronco, de sus hombros, piernas, brazos y manos. El mantener sus muñecas en una postura extendida y soportando peso en sus manos mientras gatea desarrolla los arcos en las manos, influenciando el desarrollo de su capacidad motora fina (que luego tendrá lugar al pintar, escribir, dibujar). 
  • La acción de gatear también juega un papel en formar las curvas de la columna, las cuales son importantes para una futura función lumbar. Una vez que tu bebé gateador empieza a querer apoyarse en los muebles para impulsarse hacia arriba y empezar a ponerse de pie con apoyo, se desarrolla la curva normal de la columna, así como la fortaleza de los músculos de su espalda baja y piernas.
  • Gatear también influencia el desarrollo de las habilidades visuales. Cuando gatea de un lugar al otro, un bebé usa su “visión a distancia” para mirar hacia adelante en su camino y fijar la vista en su objetivo (un juguete o algo que le llame la atención obtener). Luego mira hacia sus manos, lo que requiere que ajuste el enfoque de sus ojos. Estos ajustes son buenos para entrenar los músculos de los ojos y mejorar la visión binocular, la cual es la habilidad de usar sus ojos juntos “como un equipo”. La visión binocular eficiente es necesaria para las habilidades futuras de leer y escribir.
  • Gatear también influye en el desarrollo socio emocional del bebé. Esto quiere decir que las emociones positivas y negativas son expresadas más frecuentemente e intensamente mientras esta habilidad se desarrolla. La “bestia” en tu pequeño angelito se va a liberar, pues las cosas que no pueda alcanzar posiblemente lo frustren y muestre más su enojo que cuando aún no se podía mover. De igual manera su deleite se va a intensificar al descubrir nuevas cosas. Mientras un bebé empieza a moverse independientemente, tiene la libertad de fijarse nuevos objetivos (alcanzar cosas que antes no estaban a su alcance), lo que resulta en mayores oportunidades de cumplir dichos objetivos (¡ahora ya me puedo mover y alcanzar esto que antes no podía!), así como también nuevas posibilidades de falla (oh, ¡ahora ya no dejan esto a mi alcance!). Fijarse metas y alcanzarlas o fallar en ellas afecta el desarrollo socio emocional e impacta en la confianza y sentido de autonomía de tu bebé.
  • Cuando un bebé gatea de la manera “tradicional”, los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro deben trabajar cooperativamente juntos. Esta acción es llamada, “patrón cruzado”,
    que es  lo que implica que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho, y construye las bases para habilidades que requieren coordinación motora. Sin embargo, muchos bebés se movilizan rodando o arrastrándose, o gateando estilo “comando” (apoyando los codos y no las manos) o gateando hacia atrás y todo esto está bien. Hay que dejarlo gatear como prefiera y siempre podemos jugar juegos de gateo con el bebé luego para darle las experiencias con el patrón cruzado.
  • Hablando del patrón cruzado: Los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro se coordinan y motivan al gatear, pues el cerebro necesita coordinar el oído, la vista y el movimiento al mismo tiempo . Esto hace que el niño desarrolle ambos oídos y la audición biauricular para determinar su ubicación, y el entendimiento del lenguaje así como las cosas que suceden a su alrededor para poder moverse mejor. Muchos autores de programas de gimnasia cerebral piensan que la eficiencia del desarrollo de habilidades visuales y auditivas establecen un inicio dominante en el aprendizaje. Como parte del sistema vestibular, este inicio enciende el cerebro al completo y desbloquea nuestros canales sensoriales estableciendo un aprendizaje más efectivo. 
  • Es más consciente de sus alrededores y aprende a navegarlos: Con el gateo aprende a reconocer las distancias a las que están las cosas, algo que antes no tenía en conexión con su
    cerebrito. Es decir, mientras más gateo le toma llegar a algo, más lejos está. Empieza a hacer las conexiones de distancia y empieza a darse cuenta que las cosas no se encogen o agrandan naturalmente cuando se acercan o se alejan. Del mismo modo aprenderá cómo son sus alrededores y en su memoria quedarán las ubicaciones de las cosas. Aprenderá que si dobla a la derecha por la mesita de centro y luego voltea alrededor de la silla favorita de papá, llegará a la canasta donde guardan sus juguetes favoritos. 
  • Al ser más consciente de sus alrededores, pues empieza a tomar atención de qué acciones hacer para llegar a un lugar, va aprendiendo conceptos como debajo, por encima, a través, aunque no tenga las palabras ya los está interiorizando con sus movimientos. Y también comprende las ubicaciones y caminos para llegar a las diferentes cosas. Es como cuando alguien maneja, es más consciente del entorno y pone más atención a él y es más posible que recuerde cómo llegar que si es “el pasajero”, que es lo que era tu bebé cuando lo llevabas de un lado al otro, ahora que se mueve podrá reconocer mejor su entorno.
  • Gatear le fuerza a tomar decisiones: El “viaje” alrededor de un cuarto está lleno de retos, va a aprender a atravesar las cosas o pasar alrededor de ellas cuando se encuentre un obstáculo en su camino. Es posible que si recién comienza a gatear siga hacia adelante y se tropiece un poco, es parte de aprender a “navegar” de esta nueva manera, aprende a superar los obstáculos y empieza el proceso de decisión de qué hacer con ellos.
  • Gatear hace que mantenga sus metas en mente. Gatear no es la manera más eficiente de transportarse, pues alcanzar un objetivo mientras se gatea es más complejo que alcanzar un objetivo con sólo una acción concreta (por ejemplo estirar la mano y alcanzar un juguete), pues toma tiempo y requiere que tu bebé conecte con una serie de movimientos. Ayuda mantener “el ojo en el premio”, es decir que sigan teniendo visible (y que los motivemos a alcanzar) aquello que les llamó la atención. Los bebés que gatean suelen más adelante tener mejor habilidad en los juegos de búsqueda de objetos que los niños de la misma edad que no gatean. Los estudios indican que es posible que por la locomoción que ha ayudado a los gateadores a enfocarse y prestar atención.

Hay realmente muchos motivos y beneficios por los que el gateo es positivo para tu bebé, pero no es absoluto que si no gatea tenga problemas.  Dicho esto, el gateo trae muchos beneficios como ya hemos dicho y necesita motivación. ¿Qué podemos hacer?

Ponerlo boca abajo a jugar con nosotros, con juguetes entretenidos cosas que le llamen la atención, esto lo va a motivar a luego moverse (y nosotros también debemos motivarlo a moverse en esta posición)

Dedicar ratos a estar en el suelo con los bebés, mantener limpias las alfombras de la casa y de preferencia ponerle un pisito para que se mueva, aunque cuando ya haya ganado confianza en su gateo, no va a querer restringirse al pisito y punto. Sin embargo esto es más firme que una colchoneta y más cómodo que el suelo de mayólicas o madera, y para el bebé que recién aprende a gatear, le va a ayudar mucho a controlar sus movimientos y a que las caídas no sean tan preocupantes.

Cuidar el entorno y asegurarlo “a prueba de bebés”, si dejábamos periódicos al alcance, moverlos,
cerrar gabinetes para que no sean fáciles de abrir, cubrir los bordes puntiagudos de los muebles, cubrir los enchufes y asegurar los cables fuera del alcance de una manito curiosa y fuerte que va a verlos y jalarlos. Lo mismo con los artefactos a los que dichos cables están conectados. Tu bebé ya se mueve y dentro de poco empezará a caminar, así que es mejor asegurarnos que nada que pueda estar a su alcance represente un riesgo para él o ella.

Finalmente tener en cuenta que tu bebé se va a ensuciar más, especialmente las manos y las rodillas, conforme vaya ganando confianza en gatear, hay que dejarlo, limpiarle las manitos seguido y tener presente que el movimiento va a generar que ensucie su ropa o se ensucien más las piernas, todo es parte del movimiento.

Así mismo podemos ayudarlo a que gatear sea una experiencia variada. Poniendo obstáculos y texturas en su camino, si tenemos jardín dentro de la casa o de la casa de los abuelos, que gatee en el jardín para sentir otras texturas y otros ambientes. Cuando ya domine el gateo en piso plano, llévalo a un jardín inclinado, coloca un camino de almohadas o cojines suaves para que les pase por encima. Mientras más cosas experimente tu pequeño con sus sentidos, más cosas aprenderá.