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lunes, 8 de mayo de 2017

Bebés Velcro, una historia



Un primer post dedicado a una de mis mejores amigas, mamá de dos, uno de ellos su "bebé pegote" como ella cariñosamente le llama.

Les soy sincera yo no conocía de este término, pero es parte de lo que es crianza respetuosa la manera cómo reaccionas a tu bebé velcro. Hasta que escuchaba mensajes de voz de mi amiga en su desesperación pues me decía que no sabía qué hacer con su bebé. "¡No me deja ni ir al baño!" eran muchos de sus mensajes "lo pongo en su cochecito, lo pongo en su sillita semi sentado para que me mire está mirándome y le estoy hablando pero grita como si lo estuvieran matando". Preocupada si quizás no tendría algún problema de reflujo o en su columna o su corazoncito lo llevó al pediatra, luego de examinarlo y ver su crecimiento y su respuesta, el doctor le dijo simplemente: "Señora, algunos bebés necesitan más contacto, MUCHO más contacto que otros".
Su primera hija siempre fue muy independiente, incluso un poco reacia a dar muchas muestras de cariño. No le gustaba estar lejos de ella pero no necesitaba estar en constante contacto con ella ni estar jugando a sus pies o encima de ella. Mi amiga no tenía planeado colechar pues su hijita mayor, muy emocionada con la llegada de su hermano pequeño, no podía esperar a compartir su cuarto con él, pero tuvo que colechar lo más posible hasta que poco a poco él aceptó dormir contento en su propia cama, poco a poco ahora juega con su hermanita mayor quien le tiene una paciencia infinita.

Les comparto dos historias que me encontré por ahí antes de explicar un poco en otro post, cómo es la teoría de esto y cómo (intentar) tratar el asunto.  Les comparto estas dos historias para que vean, mamás que no están solas, porque mi amiga no lo ha pasado fácil a pesar de poder quedarse en casa con su bebé. Tener a una sociedad que te critica porque le das mucha atención a su parecer o no le das atención suficiente. Unas mamás que le dicen egoísta porque no lo manda a cuna, y otras que le dicen egoísta porque no está todo el tiempo completamente a su disposición absoluta pues tiene otra niña que también la necesita y de alguna manera tiene que partirse porque también tiene una casa y una relación con su esposo todos los cuales requieren de su tiempo y su atención. El resto del mundo tiene que respetar la crianza que ustedes están llevando, y solo a quienes ustedes les piden consejo tienen la puerta abierta para sugerir. Les comparto estas dos historias que encontré para que sepan que no tienen por qué sentirse mal por cargar a sus bebés, para que no se sientan solas, porque son ustedes las que tienen que estar siempre con ellos, y porque bebés velcro hay de muchos niveles. El de mi amiga está un poquito más cerca a la primera historia que les voy a compartir.  El próximo post ya será acerca de un poco más de tecnicismos y maneras de sobrellevar estas realidades

Historia de un bebé velcro
Cuatro Meses:

Cierro la puerta del garaje detrás de mí y entro de puntitas en la sala - un esfuerzo inútil resulta - porque él aún está despierto. El sonido opacado del llanto me golpea como una ola; mi esposo se sienta vencido en el sofá.
"Le he tratado de dar el biberón media docena de veces", comienza a decir.
Observo la botella en la mesa, rápidamente haciendo cuentas en mi cabeza. Leche materna de dos días de antiguedad, calentada y recalentada media docena de veces. ¡Rayos!

"Te está esperando"
"Lo sé, puedes botar la leche"
Pasamos uno junto al otro por la sala mientras me acerco hacia el llanto cada vez más audible. Volteo a mirar el reloj del microondas justo a tiempo para ver cuatro onzas irse por el drenaje, junto con cualquier migaja de independencia que podría tener.

Abro la puerta del cuarto y me acerco a él como si fuese un imán. Nos retiramos a la mecedora y lacta hambriento, desesperadamente, agarrándose fuerte de mi polo con sus manitas todo el tiempo.
_____

Ocho meses:

Camino hacia la sala con mi teléfono en mano, lista para contestar algunos correos mientras desayuno. Volteo la esquina y me preparo, pero es demasiado tarde. He sido vista.
Él empieza a hiperventilar suavemente. Una sonrisa se apodera de su cara mientras que gatea lo más rápido que puede hacia mis pies, pasando su cuerpito sobre juguetes en el proceso como un soldadito bebé de cinco kilos. Me mira con ojos esperanzados, colocando sus manitas en mis pantorrillas con desesperación, como si no me hubiese visto en días.
Lo levanto y coloco su cuerpo en mi cadera sobre mi bata de flores. Se derrite en mi lado como si fuese relleno de pastel.

Me vio por última vez hace 14 minutos.
________

Doce meses
Se aferra a mí más fuerte mientras entran algunos invitados, clavando sus uñitas firmemente en mi bícep. Suelto su agarre en mi brazo mientras le doy un beso en la mejilla, asegurándole que no me voy a ninguna parte. Trato de distraerlo con el brillante globo de cumpleaños, pero está demasiado asustado para jugar.

Abuela trata de llevárselo; él grita.
Papá trata de llevárselo; él grita.

Eventualmente me escapo al baño por unos minutos de soledad. Mi esposo se lo lleva rápidamente a jugar afuera mientras que yo regreso a la cocina con mucha cautela. Paso aceleradamente delante de las puertas corredizas, agarro un burrito y finalmente me siento en la mesa con mis amistades.
"Creo que estoy a salvo!" bromeo.
En el segundo que digo las palabras, un llanto familiar les sigue. Miro afuera de la ventana y lo veo, seguro y a salvo en los brazos de mi esposo, ansiosamente mirando a la puerta corredisa.
Mi mirada se cruza con la de mi esposo por la ventana.
"Escuchó tu voz!"

No puedo evitar poner los ojos en blanco, colocando mi burrito de nuevo en el plato. Abro la puerta corrediza y en segundos estamos reunidos, su cuerpito de nuevo en mi cadera, sus uñas de vuelta en mi brazo, su cabeza descansando en mi pecho.
Sonríe con ganas.
_________

Mi primer hijo tuvo brotes normales de ansiedad de separación, usualmente durándole algunas semanas cada vez. Fue dulce, incluso bienvenido, y rara vez me afectó fuera de necesitar un momentáneo descanso del gimnasio porque el cuidado de niños se volvió insufrible.

¿Pero esto? ¿Mi segundo bebé? Nunca he conocido un apego como este. Nunca he sido ni testigo de apego como este. Imagínenme cargando a este bebé mientras lavo los platos, mientras preparo comidas, mientras tipeo correos, mientras voy al baño, mientras hago lo que sea. Imagínenme entregándoselo a otras personas y su cara torándose roja cuasi morada como una beterraga(remolacha) mientras grita como si lo estuviesen matando. Imagínenme caminando hacia la puerta principal de la casa mientras él entierra su carita en la alfombra sollozando histéricamente como si nunca fuera a regresar. Imagínenme prácticamente volando alrededor de mi propia casa como un ninja para estar fuera de su vista en las raras ocasiones en que está distraído con un juguete en la sala por dos minutos enteros.

Cuando no está en mis brazos este bebé vive a mis pies, estacionado junto a mis dedos del pie como un incansable cachorrito. No está contento a menos que esté junto a mi, en mis brazos, en mi cadera, en mi falda, respirando el mismo aire que yo respiro. Él es mi bebé velcro; puedo prácticamente oír el sonido característico cuando lo desengancho de mi cadera para ponerlo en el suelo o dárselo a alguien más, punto en el cuál empieza a caérsele el mundo.

¿Cómo es posible que alguien tan pequeñito pueda adorarme tanto?
Por un lado este apego es completamente sofocante. Entre darle de lactar a demanda y cargarlo en mi cadera o ponérmelo al pecho en un fular o un canguro, me he sentido muy rara con mi propio cuerpo este año, como si no me perteneciera más a mí. Parece que nos están faltando... ¿cómo es que lo llaman los psicólogos? Ah sí, límites.

Por otro lado, estaría totalmente mintiendo si no dijera que este apego no es lo más amada y necesitada que me he sentido nunca en toda mi vida.
Estoy casi avergonzada de admitir esto, pero genuinamente siento una sensación de orgullo cuando entro a una habitación y él llora por mí con sus bracitos estirados. En esos momentos realmente siento el sacrificio y la santidad de la maternidad. Esta completa falta de espacio personal que trasciende mi cuerpo derechito hasta mi alma. ¿A quién le importa si nunca puedo almorzar en paz? ¿A quién le importa si tengo que cargar a mi bebé mientras voy al baño? Soy ¡necesitada! y es un glorioso sentimiento.
Miro a mi niño de 3 años y medio ya, ese niñito seguro que casualmente con su mano se despidió y me dijo "¡chau, mami!" en su primer día del nido sin mirar atrás. Me necesita cada vez menos y menos cada día. La semana pasada me informó que ya puede ir al baño solo, cerrando la puerta en mi cara.

"¡Necesito pwivacidad!" gritó.

Fue divertido a la vez que devastador. ¿Es a eso a lo que nos estamos dirigiendo?

No sé por cuánto tiempo más esta etapa Velcro va a durar, pero sabemos que es temporal. Algún día ya no llorará cuando yo salga de la casa. Algún día él preferirá la compañía de su papá, de su hermano, o su (que Dios me ayude) novia. Algún día él va a necesitar espacio de mí, mientras yo me cuelge desesperadamente a cualquier vista de él, a toda conversación con él, a todo encuentro que compartamos. Nos estamos dirigiendo a esos días, como un tren de carga que no para.

Quizás todo esto es un ensayo, una vista previa de días que vendrán. Quizás esto es un pequeño entrever de mi propio futuro, y él está pavimentando el camino de mis expectativas emocionales. El día que obtenga su licencia de conducir. El día que empiece la universidad. El día que se case. En algún momento estamos destinados a cambiar de lugares, y yo quizás sea la que entierre mi cara en la alfombra, sollozando histéricamente.
Todo se volverá un círculo completo, y el velcro se separará una vez más.

Segunda Historia de bebé velcro
Bebés velcro de alto mantenimiento, sí, son dos

Todos los bebés necesitan ser cargados, pero los bebés velcro lo llevan al extremo. Los bebés velcro de alta necesidad, son una raza especial en sí mismos. Si te tienes que preguntar si es que tienes uno, la respuesta es no. Cuando tienes uno lo sabes, incluso antes de que siquiera sepas que existe un término para bebés como el tuyo.

Lo sabes porque tus brazos duelen de cargarlo día y noche. El coche caro, columpio, cunita portable y asiento balancín se quedan sin usar. Temes el momento cada vez que lo tienes que poner en el auto. Duermes con él en tu pecho aún cuando nunca planeaste hacer colecho. No puedes preparar o comer una comida de verdad. Trata de echarlo a descansar y verás llanto como nunca lo has visto antes. No tienes el lujo de decidir qué hacer durante la hora de la siesta... cuando él duerme tú no te puedes mover. Tú eres su única y su todo, para bien o para mal.



He querido hijos toda mi vida. Mis ovarios dolían por tenerlos - Estaba lista. Resulta que nada me pudo haber preparado para la maternidad de mis dos bebés. Mi niño mayor (3 años) ha sido cual libro, de altas necesidades desde su nacimiento y su hermana menor (7 semanas) parece que está siguiendo sus pasos. Demandante, continua necesidad de lactar, super sensible, no puede echarse a descansar solo, agotador, con problemas de sueño, intenso - estas son solo algunas de las características de un bebé de altas necesidades que mis hijos muestran.

Estoy escribiendo esto echada en mi cama, en mi cuarto a oscuras, sosteniendo y dando de lactar a mi hija. He estado en esta posición por la última hora y estaré aquí toda la noche. Son las 6:45 de la tarde. He tenido que cepillar mis dientes y alistarme para dormir a las 5 de la tarde - sí, ¡¡5:00 PM!! Y algunas noches ni siquiera puedo cepillar mis dientes. Antes de ir a la cama la he cargado en mis brazos todo el día, y muchas de esas veces también he cargado a su hermano de 15 kilos al mismo tiempo. Cuando finalmente me levanto (5:30 AM en un buen día) La levanto, traigo a su hermano y encaro otro día de maternidad con un bebé (o dos) en mis brazos.

Otro día de estar caminando, agachándome y rebotando para hacer dormir a mi bebé. Otro día de ir al baño con un niño o dos en mi falda. Otro día de preparar comidas con una mano. Otro día de dar de lactar a una bebé cargando a un niño pequeño. Otro día sin ningún descanso porque ellos no dejan que nadie más los cargue. Otro día de ser su todo.

Es difícil. Difícil estar aferrada a alguien 24/7. Difícil ser necesitada tanto como ellos me necesitan. Difícil no tener un minuto para respirar sin alguien que me esté tocando. Difícil tener tan pocas personas que entiendan lo difícil que es. A veces esto se siente como si me estuviera chupando la vida.

Pero luego miro a mi hijo y veo el niño en que se está convirtiendo como resultado de siempre estar conmigo. Lo cariñoso que es. Lo inteligente que es. Lo sociable y amigable que es. Lo avanzado que está su lenguaje. Lo creativo e imaginativo que es. Cuán activo físicamente es. Lo veo y sé que esto vale la pena.

El personaje de Tom Hans en "Ellas dan el golpe" ("A League of Their Own"), mientras habla sobre béisbol, bien puede haber estado hablando de la paternidad con bebés velcro. "Se supone que debe ser difícil. Si no fuera difícil todos lo harían. Lo difícil es lo que lo hace genial."

No podría estar más de acuerdo

domingo, 12 de julio de 2015

Lidiando con las "rabietas" en menores de 3 años


¿Te imaginas si en tu trabajo tuvieses una compañera o un jefe que de pronto se pusiera a llorar cuando le preguntas algo inofensivo, o si se pusiera a gritar y llorar en histeria porque no le quieres prestar tu teléfono? Darían ganas de renunciar un poco, ¿no?

Así pasa en el día a día con los pequeños, sólo que no es una opción renunciar ni quejarse. Ellos aún no saben controlar sus estallidos emocionales y por eso vienen las rabietas. Es su manera de expresar su frustración y su enojo.

En los niños más pequeños se conoce más como "querer imponer su voluntad" pero viene a ser lo mismo. Quieren hacer algo y si no se les permite, se enojan, se tiran al suelo, lloran, patean, pueden llegar a pegar y si se les trata de calmar el llanto se incrementa (en intensidad y volumen). Una explosión de temperamento le podemos llamar. En las clases especialmente con los pequeños entre el año y dos años se ve esto bastante. Empiezan a querer imponer su voluntad y se enojan cuando no se les permite. Estas "explosiones" son el resultado de la frustración, una "pérdida de equilibrio" por así decirlo, así como cuando tu niño está aprendiendo a caminar y se cae. Esto es una caída emocional, es completamente normal y natural.
Sin embargo esto no lo hace más fácil ni para mami y papi ni para la miss que muchas veces ayuda a lidiar con esto en clases ;) jeje pero no deja de ser normal.

Es posible evitar algunas rabietas, tratando que tu pequeño esté bien alimentado, bien descansado, que no tenga demasiados estímulos juntos o ningún estímulo y por aburrimiento hace una rabieta, pero que puedas evitar ciertas rabietas no quiere decir que no vayan a pasar nunca. Van a ocurrir.

¿Cómo lidiar con ello? Si tu niña hermosa de año y medio (o más) empezó a tener una rabieta, una explosión de temperamento que ya empezó a llorar y/o gritar y tirar las cosas o quererse tirar al piso, ya el carro arrancó, no lo podemos parar, el carro se fue, tienes que subirte y aprender a manejar con los obstáculos. Mantente cerca y asegúrate que está en un lugar donde no hay peligro (no hay nada que pueda jalar que le pueda caer encima y hacer daño, ya está en el suelo por lo tanto no se puede caer, etc) y DEJA QUE LLORE. Si tu niño dulce se vuelve poco más un hulk de tantos gritos y patadas que te quiere dar porque lo intentas cargar para que se calme. colócalo conn mucho cuidado en el suelo (en la cama es peligroso porque en su enojo y movimiento se pueden caer de ella o golpear con lo que haya cerca sea cabecera o mesa de noche o pared) DEJA QUE LLORE.

No mamis, no es ignorarlos, no es ser "mala". Y hagas lo que hagas NO CEDAS sólo "para que deje de llorar". Tienes que enseñarle a manejar sus frustraciones y sus enojos. DEJA QUE LLORE.

Con esto no digo que la dejes y te vayas hasta que se calme, no. Tienes que quedarte cerca, pero imagínate que tú estás frustrada por algo y no puedes desahogarte de ninguna manera, que no puedes ni mencionar el asunto, que no puedes ni "gruñir", ni renegar, que no puedes enojarte, que no puedes hacer nada más que quedarte quieta y "aguantarte" el enojo y de ninguna manera mostrar molestia alguna en ningún momento ni poder hacer nada que te traiga alivio o calma para que se pase este enojo este fastidio, esta frustración.. Feo, ¿no?.  Si encima de eso al ponerte "mal" la persona que se supone que siempre está contigo, que te quiere sin importar qué, al verte así, te deja solo, ¿cómo te sentirías?.

Con dejar llorar, le estás diciendo que no está mal sentirse frustrada(o) por algo, que no está mal llorar por frustración, porque se enojó pues era la hora de irse y como no quería empezó a tirar juguetes y le alejaste los juguetes para que no los tire, quería pegarte y no lo dejaste pegar. Deja que llore, mantente cerca y no intentes calmarla ni decirle "ya hijta, no se llora por eso". Cuando ya veas que se le pase ahí puedes acercarte, darle un abrazo y llevarla a otro lado y hablarle. Le puedes decir "te molestaste porque no te dejé agarrar ese juguete y empezaste a llorar mucho. No funcionó, ¿verdad? Ya estás bien ahora."

 Aunque no lo creas sí te entiende. Le puedes decir, "cuando mami dice que es hora de irse, quiere decir que tenemos que irnos, después podemos seguir jugando con los juguetes". Lo importante es que tu niño o tu niña entienda, que no se ceda en todo lo que quiere "para que no llore", y que se le deje desahogarse, una vez que se calme va a estar mejor.

No intentes "razonar" con tu pequeño mientras está en plenos gritos y lloros. En la mayoría de los casos una vez llegado a cierto punto de la explosión simplemente no te va a escuchar porque está en su propia frustración. Yo he tratado de todo, con una de mis alumnitas, le hablábamos, le decíamos por qué no se podía hacer lo que ella quería en ese momento, le trataban de decir que tranquila "mamá está contigo", pero eso sólo servía para aumentar el volumen de los gritos y del llanto. Al final la dejábamos en el suelito del mismo ambiente a un costado de la clase, donde no se pudiera hacer daño, con mamá o nana cerca, pero sin que la trataran de calmar, y sin que la estuviesen mirando directamente, porque esto también aumentaba el volumen de los lloros. Al rato se calmaba sola y se paraba para jugar nuevamente. Si quieres decirle algo, dile "te quiero mucho, yo voy a estar aquí" de manera firme pero seria, si tú te angustias o te enojas o gritas es peor para tu pequeño. 

No lo intentes distraer. Tenemos que respetar sus emociones. Y también
enseñarles a enfrentarse a la frustración. Si cedemos ante todo lo que no sea amenazante a su seguridad o peligroso para ellos, si ese es el único "no" que ponemos, si los tratamos de distraer para que dejen de llorar, los estamos enseñando a no lidiar con sus emociones y a buscar una distracción cada vez que algo les moleste. Con esto tendremos adultos incapaces de levantarse luego de una caída emocional, adultos que no pueden superar una dificultad, adultos que no pueden reconocer sus sentimientos. Y perdónenme mamitas, pero aquí también entra el "no lo intentes consolar", no se ha lastimado, no se ha asustado, sí su llanto es muy real, pero no le ha pasado nada malo, al consolarlo estás reforzando la conducta. Yo sé que les voy a sonar "mala" que les voy a sonar cruel, pero tienen que acompañarlo sin estar pendientes de la rabieta, y sin estarlo consolando porque está a salvo, está en un lugar seguro, está contigo, nada malo le ha ocurrido. El abrazarlo mientras está así en muchos casos sólo le da más volumen, y en otros casos funciona como distracción. Lo mejor es enseñarle a superar estos sentimientos. En serio, le harán un bien mayor.

Manten las cosas firmes pero claras. Vuelvo a decir, si tú te molestas, te angustias, te enojas, levantas la voz, sólo le estás echando combustible al incendio. Yo sé, que es frustrante, que da pena que llore, porque mucho ojo, su llanto ES REAL, no entiende por qué no lo dejas hacer su voluntad, y por eso se angustia y llora. Yo sé que a veces incluso avergüenza que la gente voltee y mire (qué terrible esto, en vez de mirar feo deberían pasar y decirte que está ok lo que estás haciendo al mantener a tu pequeño seguro pero no ceder ante todo lo que quieran) y nunca falta quien se meta donde no lo llaman (hasta en mis clases cuando no estaba en centros educativos había quien se metía) a dar consejos que nadie le pidió o meter su cuchara y decirle "uy qué feo lloras, mira cómo te miran los otros niños, mira te van a dejar solo si sigues así". NO. Un gran y rotundo así, por favor hagan su cartel: ¡¡¡NO!!!. No dejes que nadie más se meta salvo para apoyarte moralmente, si alguien te quiere dar una sonrisa y decirte "no te preocupes, esto también pasará" es genial, caso contrario que no se meta nadie; tú estás disciplinando a tu hijo, estás ayudándolo a que aprenda a lidiar con sus frustraciones. Estás dándole la oportunidad que aprenda de su frustración y estás pendiente de él. Si están en un lugar público y se tienen que ir o está en un lugar donde puede hacerse daño. Cárgalo con mucho cuidado tratando en lo posible de inmovilizar un poco sus bracitos con cuidado si sabes que se puede poner a pegar o arañar o tirarse hacia atrás, y llévalo a un lugar seguro donde puedas dejarlo llorar estando tú cerca. Lo estás acompañando y esto es positivo, no te debes ir, con eso le estás diciendo que vas a estar ahí sin importar qué porque no dejas de amar a tu hijo porque tenga sus explosiones de temperamento, estás ahí pero no le estás dejando que haga su voluntad.

Dale algunas elecciones: Imagínate que todo tu día a día estuviese controlado por alguien más, a qué hora comes, a qué hora duermes, la ropa que te pones, los lugares a donde vas y las horas que permaneces en ellos, las cosas que comes, cómo te peinas.  Un poquito frustrante, ¿no?
Ahora, tu niña pequeña tiene que tener un horario, un horario de sueño y de comida y tiene que comer las cosas que preparas para que su alimentación sea la mejor. Pero puedes darle ciertas elecciones para que empiece a sentir que también tiene un poquito de poder sobre algunas cosas. 

No puede elegir a qué hora irse de un lugar porque tú también tienes un horario, ¿qué pasa si sabes que si lo llevas a jugar al parque nunca quiere irse a la primera? Quita 5 a 10 minutos de la hora en que realmente tengas que irte, y dile que ya es la hora. Si no se quiere ir y empieza a "escapar" a jugar con otra cosa o quiere empezar a llorar, puedes decirle, "un juego más y luego es hora de irse, ¿de acuerdo?" o "un juego más y cuando suene este sonido en mi teléfono es que ya nos tenemos que ir".
Le estás dando un poco de control sobre su día a día en las cosas que sí puedes.

Por ejemplo en las clases, mis niños tienen un tiempo de juego libre, pero llega un momento de guardar los juguetes en su sitio y pasar al saludo y a otros juegos. Empiezan a renegar porque no quieren todavía guardar todo. Les digo, un juguete más y luego a guardar, si no chau chau juguetes ahorita. Un juguete más y ya guardamos, ¿de acuerdo?. Mis niños de año y medio asentían y ya sabían que luego de ese juguete era hora de decir chau y que después podíamos volver a jugar con esos juguetes. Les estás dando un poco de control en las cosas que es posible.
A la hora de vestirse si es muy pequeño no le puedes dejar que rebusque solo entre sus cajones, pero puedes darle dos opciones para que elija qué cosas quiere ponerse. Yo sé, es tiempo extra en la rutina diaria, pero es una manera de darles elección en aquellas cosas que es posible elegir. Tu pequeña está creciendo y convirtiéndose en una personita y desarrollando su carácter. Al lidiar con sus rabietas y sus frustraciones y sus explosiones de temperamento le estás enseñando que sentirse frustrado no es algo malo, que molestarse no es algo malo, y que puede manejar una frustración. Le estás dando elecciones y le estás ayudando a reconocer sus sentimientos. Estás dándole valor como personita. Poniéndote firme en aquellas cosas en las que no hay que ceder, dándole algunas opciones y dejándolo desahogarse. 

Los niños también necesitan a veces dejar salir la molestia y llorar para luego poder calmarse. Mientras más temprano empieces estableciendo firmemente los límites y dejando que desahogue su frustración para que luego se calme, más fácil le será enfrentarse a esas cosas más adelante y si bien no dejarán de haber rabietas (mis hermosos sobrinos ya tienen 5 años y pese a que los límites están claros, aún hay rabietas a veces porque se frustran), irá aprendiendo otras maneras de pedir las cosas y a ver más allá de su frustración cuando no pueda hacerse lo que él desea.

viernes, 30 de mayo de 2014

El lenguaje y los niños

Hablemos… de hablar

Me he encontrado con dos extremos muchas veces cuando se trata del lenguaje en los niños pequeños.
Los papis que no les hablan casi nada a los bebés, porque piensan que para qué llenarlos de palabras que aún no van a entender.
Otros que les hablan de absolutamente todo, y que ya incluso los pueden abrumar, y vienen a preguntarme, con sus niños teniendo 1 año, “Miss, ¿por qué no habla?”.

Ningún extremo es precisamente favorable, sin embargo, sí hay maneras de estimular el lenguaje a tu bebé o tu niño pequeño, sin abrumarlo, sin ser necesariamente tu objetivo que hable toda una serie de palabras, si no, que se comunique contigo. Recordemos que el lenguaje y la comunicación son también parte del vínculo afectivo con tu bebé, cuando le hablas, cuando repites los sonidos que hace, cuando le sonríes mientras lo saludas y le preguntas si ha dormido bien, así tenga dos días de nacido o dos años, igual la comunicación es parte del refuerzo del vínculo afectivo con tu bebé, así no te entienda, va a disfrutar de tu voz y de que le digas cosas, y poco a poco irá asimilando y entendiendo esas palabras.

Existen muchas maneras específicas para motivar el lenguaje, pero empezaremos por cuestiones generales que nos pueden ayudar a comunicarnos y ayudar a hablar a los pequeños:

1. La comunicación debe ser de dos vías desde el inicio: No es necesario que tu hijo ya sea un niño o niña
que pueda comunicarse con palabras y decirte lo que le gusta y no le gusta. Desde que nacen tienen que saber que nos comunicamos con ellos más allá de contarles lo que vamos a hacer (no sólo decirles “ahora te voy a cambiar el pañal”). Desde que nace tu bebé, tú haces lo posible por interpretar las señales no verbales que te da, cuando llora o se fastidia, tú tratas de interpretar qué cosas quiere. De eso se trata, de averiguar y tratar de interpretar lo que tu bebé te puede estar comunicando. Si le hablas en este proceso y esperas una “respuesta” de su parte (sea que te mire o que disminuya o incremente su llanto, o que tenga algún tipo de reacción) el mensaje que le estás dando a tu bebé es que crees que sí puede comunicarse contigo y que te interesa entender lo que te quiere “decir”.

2. Usa tu voz auténtica y la primera persona cuando le hables: Hay reacciones inciertas y opuestas en cuanto al “baby talk”, el hablarle en un tono diferente al bebé es algo que muchas veces no podemos evitar, pero hay tonos y hay tonos. No hay nada de malo en variar nuestro tono de voz para hacerlo más dulce hacia el bebé, ni tampoco en hacer “voces” para divertirlo, pero sí hay que tener cuidado en irnos demasiado al extremo del “habla bebé”. Mientras mejor escuche las palabras bien pronunciadas, lentamente, y le hablemos en primera persona (en vez de “mamá ama a bebé” decirle “yo te amo”) es mejor no sólo para su desarrollo si no para su entendimiento del lenguaje. Sin dejar de mencionar que el “baby talk” en muchos adultos a veces se extiende hasta los niños pequeños que ya entienden palabras, y a los niños que no están acostumbrados a esto, que otro adulto les hable en esos tonos les hace sentir una falta de respeto. Lo mejor que podemos hacer es tener presente que tu bebé es una personita que comprende, quizás aún no todas las palabras, pero comprende los tonos que usas con él o ella y eso es lo que imitará cuando comience a expresarse verbalmente (no sólo palabras, desde los balbuceos).

3. Habla de cosas reales y que tengan significado: En otras palabras, en vez de enseñar palabras, úsalas. Es más entretenido que le des una pelota y lo ayudes a empujarla diciéndole “empuja la pelota” o “rebota la pelota” “se fue la pelota roja” mientras juegas con él, que si agarras la pelota en tu mano, se la señalas y le dices “pelota”. Tampoco hay que irnos al otro extremo de narrar absolutamente todo mientras juegan, pero hay momentos, y casi siempre tu pequeño, cuando quiera que tú comentes te va a mirar, esperando alguna reacción de tu parte mientras está explorando el juguete.

4. Lee libros y cuenta cuentos de manera interactiva: ¿Qué quiere decir esto? Que leas para gusto de tu pequeño. Ya en un post anterior te hablé de la repetición. En este caso no es sólo la repetición de la misma historia todas las noches y de dejar elegir a tu pequeño que ya puede elegir, qué quiere que le leas, si no también, quedarse en una misma página el tiempo que tu pequeño quiera verla y hablar de todas las cosas que ves en ella, mirar el libro de cabeza o no terminar la historia, o si tu pequeño no quiere, no mirar siquiera el libro. Deja que tu pequeño(a) te guíe a lo que esté listo para hacer, de esta manera no es obligación, y los niños estarán motivados a desarrollar su gusto por los libros; esto llevará a su gusto por usar el lenguaje.
Si eres más creativo también puedes inventarte historias (eso sí trata de recordarlas porque puede que te pida repetición de estas también) y contarle, de esta manera motivas su lenguaje y mejoras tu vínculo afectivo.

5. Baja la velocidad: Los adultos olvidamos esto muchas veces. Los niños entienden, pero debes hablarles más despacio de lo que sueles hablar, de esta manera asimilan y escuchan mejor las palabras que les decimos. Es como cuando hablamos con alguien que el español no es su lengua nativa, pero lo entiende, si hablas despacio y pronuncias bien, te va a entender y podrá responder. Lo mismo tu pequeño.


6. Relájate y ten paciencia: Muchas veces la preocupación de los padres la sienten los pequeños y esto no les crea un ambiente muy cómodo para tomar grandes pasos en avanzar con su desarrollo. Hablar requiere valor. Relájate, ten paciencia y confía en los horarios internos de tu pequeño para estas cosas. Si tu pequeño no habla aún pero no hay ningún problema físico ni ha habido ningún cambio fuerte que le ocasione angustia, es posible que simplemente se esté tomando su tiempo. Conozco niños de 2 años que decían pocas cosas o casi nada de palabras, pero que no tenían ningún problema físico ni emocional y de pronto sus padres describen que experimentan una “explosión” de lenguaje. En muchas ocasiones, si ya hemos verificado que no hay ningún problema y los pequeños entienden lo que decimos, resulta que simplemente se están tomando su tiempo. Si tienes dudas y crees que tu niño está atrasado en más de un aspecto del lenguaje, entonces consulta a un especialista de confianza. Consulta a su profesora (y ojo, una profesora que conoce y quiere a sus pequeños nunca te va a decir: “tu hijo tiene un problema de lenguaje” o “tu hijo está retrasado en su lenguaje”, aún si resulta que su profesora es especialista de lenguaje, te va a recomendar que lo lleves a que lo revisen, que quizás tenga algún inconveniente que le está demorando el habla, la regla número 1 es, si no eres especialista no alarmar y la segunda es que si lo eres, sabes qué recomendaciones dar sin asustar a quien no maneja los mismos términos que tú)

7. Trata de no poner a prueba ni corregir: Los niños se emocionan cuando empiezan a hablar y puede que usen una misma palabra para referirse a las mismas cosas. Si tú eres consciente que saben las diferencias entre no sé “oveja y perro” pero a ambas les dice perro cuando está contando una historia porque una es la palabra que conoce mejor, trata de no corregirlo, trata de en vez hacerle preguntas para que vea las diferencias y que llame a las cosas por su nombre. Lo mismo si pones continuamente a prueba poniendo al niño en evidencia como preguntando “¿dónde está tu nariz?” o “dile a la abuelita cómo dices tortuga”, puedes ocasionar que tu pequeño se sienta cohibido y no quiera decir las cosas. Si quieres verificar sus conocimientos, usa canciones, usa imágenes, como jugando y cantando que señale las partes de su cuerpo, o que recoja la figura que le estás diciendo el nombre. Es una manera de incrementar su vocabulario, verificar si está entendiendo lo que le tratas de enseñar sin hacerlo sentir que lo estás poniendo a prueba si no que estás jugando o cantando con él o ella.

8. Balbucear es hablar: Cuando los bebés o los niños pequeños parece que te están hablando cualquier cosa, menos palabras, usualmente sí se están comunicando, y para ellos son palabras, así que ignorarlos o hacer balbuceos sin sentido de vuelta no es tan motivador como decir “Me estás contando algo, ¿me estás hablando sobre el gato que acaba de caminar por aquí? O “tienes muchas cosas que contarme hoy”. Hay que saber diferenciar; si tu bebé recién está haciendo sus primeros sonidos, es bueno que lo imites para motivar que los repita, que hagas tus propios sonidos para motivarlo a intentarlos, pero si tu pequeño ya tiene cerca de un año a más, entonces quiere comunicarse contigo y a su manera te está hablando. Si tú escuchas asfajrasdfasjofa lsjfdlasja de tu pequeño que tiene un año y aún no dice más que algunas palabras, en vez de repetirle los sonidos, tú conversa con él o ella. Dile lo que has visto, o simplemente contéstale ¿ah sí? Si no se te ocurre qué más decirle, pero es importante que sepa que quieres comunicarte y que haces esfuerzo por entenderle.

Lo mismo va cuando tu niño te dice cosas que tú piensas que no tienen un sentido en ese momento. Si tu pequeño te dice “eta” por galleta y tú sabes que está lleno o que va a comer su comida, en vez de decirle, “no vas a comer galleta porque ya vas a cenar” o “no puedes querer galleta porque ya comiste”, trata de repetirle la palabra “¿estás pensando en galletas?” espera por algún tipo de respuesta de tu niño y luego dile “¿quieres comer galleta?”(espera igual) si tu niño te da alguna indicación de asentir o que sí eso es lo que quiere pero tú sabes que ya le toca comer puedes decirle: “Ahora toca cenar/almorzar, tu comidita, pero luego que la comas te puedo dar una galleta” o si sabes que no tiene hambre puedes contestarle “¿no quieres comer galleta? ¿Te gusta decir galleta?, sí es una palabra divertida de decir. Sé que es un poco largo, pero estamos hablando de niños que ya están empezando a expresarse y necesitan que hagamos un esfuerzo por comunicarnos con ellos con respeto a lo que dicen y sienten. Esta es la mejor manera de comunicarte en el día a día cuando simplemente están soltando palabritas y están empezando a hablar algo más.



viernes, 25 de abril de 2014

Seis grandes errores que se pueden cometer con el sueño de los niños y cómo solucionarlos


Me encontré este artículo y me pareció demasiado interesante como para agregarlo a otras cosas así que decidí mejor traducirlo, porque he encontrado que muchos de estos errores me los confiesan mamitas sobre sus peques cuando no saben por qué se mueren de sueño durante la mañana o por qué duermen hasta las 11 de la mañana.

Hacer que un niño pequeño se duerma y se quede dormido, es una de las tareas más complicadas de la paternidad. Cuesta adaptarlos a una rutina y tratamos de encontrar algo que funcione pero es complicado aún hasta para hacerlos dormir la siesta muchas veces. Pueden haber muchos pequeños o grandes problemas y a veces batallas con la hora de dormir, pero acá 6 errores grandes y bastante comunes, y la mejor manera de repararlos rápidamente.

1. ERROR: HACER DORMIR A TU PEQUEÑO MUY TARDE
Muchos niños actualmente, duermen menos de lo que sus padres dormían mientras crecían. En la infancia y adolescencia temprana hoy, los niños duermen menos de lo que dormían los niños a mediados de los 70s o inicios de los 80s. Los resultados de horas más tardías de ir a la cama, son más batallas a la hora de dormir, dificultades para hacer siesta y despertadas en el medio de la noche.
Puede ser que no tengas a tu bebé o tu niño pequeño en un horario de sueño regular o quizás mamá o papá no tienen mucho tiempo para pasar con su bebé o su niño pequeño y por eso lo dejan despierto hasta más tarde para poder jugar con él/ella. Dejar dormir muy tarde a los niños siendo bebés o preescolares crea un exceso de fatiga. Cuando se cansan de más, les cuesta más quedarse dormidos y mantenerse dormidos (a esto que se resisten a ponerse el pijama, lloran, se fastidian), y pueden levantarse más temprano que si los hubiesen acostado a una hora adecuada.

BUEN HÁBITO: ESTABLECE HORARIOS REGULARES PARA LA HORA DE DORMIR (y, si es apropiado, horas de siesta) Y APÉGATE A ESAS HORAS. No esperar a que tu pequeño se esté sobando los ojos, bostezando o fastidiado, ahí posiblemente ya sea tarde. Llévalo a su cama a dormir, antes. Aún 15 a 20 minutos de sueño extra pueden hacer una diferencia.
Aun cuando cada niño es diferente, en general los bebés y niños en edad preescolar necesitan alrededor de 12 horas de sueño durante la noche. La idea es que calcules según la hora en la que tienen que despertar, para llevarlos a dormir a una hora adecuada.



2. ERROR: CONFIAR SÓLO EN EL MOVIMIENTO
¿Qué padres no han respirado un suspiro de alivio viendo a su bebé quedarse dormido en un columpio de bebé o en el asiento del carro? Usualmente estos maravillosos momentos ocurren cuando menos los esperas, y posiblemente más necesites un descanso.
Pero algunos padres caen en la trampa de usar movimiento para lograr que sus pequeños tomen siesta o se queden dormidos de noche. Si el pequeño siempre duerme en movimiento, en coches o carros, es posible que no esté obteniendo ese sueño profundo y más restaurador debido a la estimulación del movimiento. Es muy posible que esté durmiendo de la manera como duerme un adulto en un avión. Puede que descanse, pero no es sueño reparador.

BUEN HÁBITO: USA EL MOVIMIENTO PARA CALMAR Y NO PARA HACER DORMIR. Está bien que uses el movimiento del coche o el columpio musical, si tu bebé está de mal humor, para calmarlo. Pero una vez que se ha dormido, estaciona el cochecito o para el movimiento del columpio. El niño tiene mejor calidad de sueño de esta forma. Si se queda dormido mientras estás en un trecho extenso con el auto pues simplemente disfruta del momento y déjalo dormir, pero para la casa sí tener estos cuidados.


3. ERROR: SOBRE ESTIMULACIÓN EN LA TIERRA DE LOS SUEÑOS
Quitemos los módulos de la cuna para la hora de dormir (por favor). No hay nada de malo con que el bebé tenga un móvil para observar y distraerse, es un excelente estímulo visual. Precisamente por esto no ayuda a dormir. Con los juguetitos que rotan y a veces tienen luces y/o musiquita, hay muchos bebés que no se duermen, porque hay tanto movimiento y colores vivos y distracción que pueden mantenerlos despiertos en vez de enseñarles que es de noche y hora de dormir.
En cuanto a niños más grandecitos, también pueden sufrir de un exceso de estimulación a la hora de dormir. Si tienen muchos juguetes en la cama u otras distracciones, puede que no estén descansando como necesitan.

BUEN HÁBITO: MANTENER EL CUARTO LO MÁS A OSCURAS QUE SEA POSIBLE Y BAJAR LAS REVOLUCIONES A LAS ACTIVIDADES A LA HORA DE LA SIESTA Y DE DORMIR EN LA NOCHE.
Para maximizar el sueño de tu pequeño, pon a tu bebé o tu niño menor de 3 años (que son muy chicos aún para haber desarrollado temores nocturnos) a dormir en cuartos en casi completa oscuridad. Para que los bebés duerman bien, en una escala del 1 al 10, en que 10 viene siendo el cuarto totalmente oscuro, el cuarto debe ser aproximadamente un 8 o 9. Los niños alago más grandes pueden dormir con una luz de noche suave para calmar cualquier temor pero nada de “entretenimiento” (juguetes de actividad, aparatos electrónicos) para la hora de ir a la cama. En niños más grandes piensa bien para que no tengan entretenimiento extra a la hora de ir a la cama. Piensa MUY bien antes de ponerles una computadora o TV en su dormitorio. Aún los niños que se duermen con una película favorita pueden estar perdiendo alrededor de media hora, de precioso sueño. Y es mucho más sencillo mantener los aparatos electrónicos, fuera del cuarto que hablar y tratar de moderar y negociar la hora en que lo dejan cada noche.

4. ERROR: PASAR DE/DEJAR DE LADO LA RUTINA DE DORMIR
Con un bebé quizás hayan casos en que se asume que una rutina consistente de baño, libro y una canción de cuna o arrulla no es aún necesaria. Pero tener una serie de actividades agradables y relajantes que lleven a la hora de apagar las luces es muy importante. Prepara a tu niño para dormir porque empiezas a formarle una rutina.
Los padres de niños grandes que solían tener una rutina, puede ser que la dejen de lado porque erróneamente piensen que su niño ya está muy grande para esas cosas o porque a la hora de dormir del pequeño, mamá o papá están muy cansados y creen que se pueden dormir solos sin necesidad de una rutina. Pero aún los adultos se benefician de tener algún tipo de rutina para relajarse cada noche. No podemos esperar que los niños pasen de un día lleno de actividad y un rato de juegos súper activos a apagar las luces. Investigaciones han indicado que los niños en edad escolar que no tienen una rutina, claramente no obtienen el sueñeo que necesitan.

BUEN HÁBITO: UN RITUAL PARA IR A LA CAMA QUE RECONFORTE
Sin importar la edad de tu hijo, la clave es tener una serie de pasos predecibles o indicativos de la hora de dormir, que le ayuden a calmarse y relajarse de la actividad del día. Para un bebé, ello puede significar un simple cambio a pijamas y acurrucarse con mamá o papá; con niños más grandecitos, la rutina puede necesitar, un baño, leer un libro, cantar canciones o decir unas oraciones. Tú puedes crear tu propio ritual, la idea es tener una serie de actividades consistentes que ocurran en un mismo espacio, en el mismo orden, a aproximadamente la misma hora cada noche.


5. ERRROR: INCONSISTENCIA
Un par de veces a la semana, cuando está realmente “quejoso” cuando está muy fastidiado, tú te echas con tu pequeño en edad preescolar en su cama hasta que se queda dormido. O quizás pones a tu niño algo más grande a dormir en su cuarto pero lo dejas subirse a tu cama contigo a mitad de la noche.
El problema es no el método de sueño sino la práctica inconsistente de éste. A muchos padres no les afecta tener a su hijo en la cama con ellos, la práctica del colecho está visto que tiene muchísimos beneficios para los niños, pero tiene que ser algo que se ha decidido hacer no algo que ocurre, pues muy seguido los padres terminan con una “cama familiar” con la que no habían planeado.
Los padres llevan o dejan al pequeño subirse a su cama pero no quieren que se quede en la cama con ellos, sólo que no quieren devolverlo a su propia cama porque quieren que duerma tranquilo, o se sienten culpables de que no pasan suficiente tiempo con sus hijos. Las primeras veces el niño se levanta durante la noche, alguno de los padres lo volverán a poner en su propia cama, y alrededor de las 3 de la mañana, dejarán otra vez que el pequeño regrese a la cama con ellos, y este escenario crea un refuerzo intermitente, porque el niño aprende que espere y aguante e insista por más tiempo, y eventualmente conseguirá lo que quiere.

BUEN HÁBITO: ESTABLECE GUÍAS Y REGLAS DE DÓNDE DORMIR
Hablando sólo de niños ya algo más grandes y no bebés. Aunque es mejor decidir si deseas una cama familiar o no desde el principio, nunca es demasiado tarde para establecer reglas. Una mamá de 3 años que su pequeño recientemente empezó a despertar a las 11 de la noche, algunas noches a la semana, y se iba a la cama de sus padres. Luego de un par de meses de estas visitas nocturnas, la falta de buen sueño hizo que se decidieran a establecer la regla para que su pequeño se quede en su cuarto. Ya a los 2 años tu pequeño comprende bastante bien, si tú has decidido que él tiene que dormir en su cama en su cuarto y no tener una cama familiar entonces hay que explicarle con mucho amor pero también firmemente que es la hora de dormir y que él o ella tiene que dormir en su cama y mamá y papá en la suya. Por supuesto que hay excepciones, si tu pequeño está enfermo o está asustado por algo que ha sucedido (temblores, situaciones estresantes en la familia, cambios muy bruscos en la dinámica del hogar, etc.), puedes consolarlo y reconfortarlo quedándote con él o ella en su cama o durmiendo en un colchón inflable o una camita extra en su cuarto, haciéndole compañía. Pero apenas pase la enfermedad o el motivo por el cual se ha asustado, regresa a la rutina usual. Si crees que tu pequeño va a protestar mucho puedes hacerlo gradualmente, explicándole que lo vas a acompañar hasta que se duerma, y poco a poco explicando los cambios hasta que regreses a la rutina de cada quien en su cama en su cuarto.

6. ERROR: PASAR DE CUNA A CAMA GRANDE MUY TEMPRANO
¡¡Tu pequeño cumple 2 años!! ¡Qué grande! Y tú quieres celebrar comprándole esa linda camita para niños que viste en oferta. Pero apenas haces el cambio, tu pequeño empieza a levantarse después que se han apagado las luces o empieza a despertarse a horas demasiado tempranas. ¿Por qué? Antes de aproximadamente los 3 años de edad, muchos niños simplemente no están listos para dejar atrás la cuna. No tienen las habilidades cognitivas ni el auto control para mantenerse dentro de los límites “imaginarios” de una cama.

BUEN HÁBITO: ESPERAR A QUE TU NIÑO ESTÉ LISTO PARA UNA CAMA GRANDE
Cuando un niño está cerca de los 3 años de edad, podría ser momento de moverlo a una cama grande. Podría es la palabra clave, si tu pequeño tiene problemas para quedarse en la cama a esa edad siempre puedes darle algo más de tiempo. Puedes probar poniéndole una cama con los barrotes temporales de una cuna, para que se sienta seguro y poco a poco puedas irlos retirando. Así como volver a los pañales luego de varios intentos desastrosos de enseñarles a usar el baño, regresar a la cuna si es algo necesario, no es un fallo. Tu niño eventualmente estará listo y es muy posible que incluso te pida, si ve hermanos, primitos, amiguitos, los niños a partir de los 3 años no siempre quieren ya seguir durmiendo en una cuna.




PD: No me he perdido ni me he "dormido" mamis y papis es sólo que he estado con muchas cosas y no me he podido sentar tranquila a escribir como es debido y no me gusta darles cosas mal hechas, me gusta hacer mi investigación bien y darles todos los ángulos posibles.